La mayoría de nosotros utilizamos la palabra vértigo para referirnos al miedo a las alturas. Pero el vértigo es, en realidad, una enfermedad que afecta a una parte del oído interno llamada laberinto y que provoca mareos y la sensación de que todo gira a nuestro alrededor.
Esa inseguridad que se siente al mirar hacia abajo desde una gran altura y ese temor intenso a caer al vacío se denomina acrofobia, que en griego significa "miedo a los puntos extremos". Se trata de una afección psicológica que sufre un 20 por ciento de la población y que, según el grado, puede causar tensión muscular, mareo, respiración agitada y taquicardia.
Precisamente por tratarse de algo psicológico, hay gente que siente esa ansiedad con sólo ver a otra persona acercarse a un precipicio. No es el caso de los indios mohawk, expertos en la construcción de grandes edificios. De hecho, son ellos los que han levantado el Empire State, el Rockefeller Center y la mayoría de los rascacielos de Manhattan. Se ha llegado a decir que están genéticamente preparados para no sentir acrofobia, pero no es verdad. Es su extraordinario equilibrio, preparación y costumbre lo que les hace moverse como pez en el agua a cientos de metros de altura.